Actualmente vivimos en un mundo marcado por un cambio estrepitoso, vertiginoso y continuo que cambia todo nuestro entorno y al que debemos adaptarnos. Al igual que las personas particulares deben aceptar y moverse con dicho cambio, así deben hacerlo también las empresas, y en nuestro caso las empresas informativas, pertenecientes al mundo de la comunicación, de cuya actualidad hablan los textos a comentar pertenecientes a Cossete Castro, Anthony Smith y Nobre Correia.
Los tres medios tradicionales, a saber la radio, la prensa y la televisión son aquellos que han tenido que enfrentarse a este nuevo contexto de cambio, lo que ha supuesto para ellos un auténtico reto que incluso ahora, aún no han superado. Para estos medios la aparición entre otras cosas de Internet y de las nuevas tecnologías supuso un total desbarajuste de la realidad que conocían y aunque afectó a los tres, quizás el que más sufrió el envite fue la prensa escrita. Esto puede parecer extraño teniendo en cuenta que es el medio que más ha perdurado en el tiempo, sin embargo en el mundo empresarial no es tan sorprendente: nuevas empresas mejores, con nuevas tecnologías y maquinaria más moderna, capaces de proporcionar una oferta de calidad a precios menores, desbancan a viejas empresas, que podían llevar muchos años en el mercado pero que no han podido adaptarse a las nuevas transformaciones de éste. No tiene, por lo tanto, por qué ser diferente con las empresas de comunicación. Un ejemplo lo podemos ver en relación con la prensa escrita que en un primer momento tuvo que enfrentarse a la disminución de la lectura de periódicos por parte del público como consecuencia de la falta de tiempo, tanto para leer artículos extremadamente extensos como para desplazarse al punto de compra de los mismos (como bien relata el texto de Anthony Smith “El periódico que viene”). A ese problema apareció un nuevo tipo de prensa gratuita que proporcionaba información precisa, que podía leerse en el tiempo que se tardaba en llegar al lugar de trabajo y que no requería el desplazamiento de los clientes pues se les acercaba a la ruta diaria que seguían. Los periódicos tradicionales, ante esto, en vez de seguir su ejemplo y evolucionar, se mantuvieron en sus trece y acusaron a estas nuevas ediciones de robarles los clientes.
Reitero que este no es más que un ejemplo de cómo se “adaptan” los medios tradicionales, pero aparte de este existen otros elementos que han producido la caída en crisis de estos, bastantes más que Internet (aunque este tiene un papel fundamental) y que son para empezar, la gran cantidad de oferta que se produjo en los años de oro del periodismo y la caída, como consecuencia, de la inversión publicitaria, como bien nos explica el texto de Nobre Correia” La Europa de los medios frente a la crisis” . Al proliferar una gran cantidad de información proporcionada por diferentes medios que además tenían mucha variedad de contenidos o programación, se dio la segmentación de la audiencia, había muchos productos diferentes donde elegir, lo cual además provocó a su vez la disminución de inversión publicitaria en los medios. Esta situación aún se agravó más en la crisis que le siguió que provocó la bancarrota de muchas empresas y la concentración empresarial, disminuyendo por lo tanto el pluralismo informativo.
Por otra parte en este nuevo mundo ya he mencionado otro elemento que en un principio no supieron aprovechar los medios tradicionales y que incluso ahora, bajo mi punto de vista, no entienden del todo, y me refiero al ya mencionado, Internet. Internet es una herramienta que proporciona muchísima información, más incluso que las Agencias, a una gran velocidad, más rápido que la radio. Ante este competidor ¿qué pueden hacer los medios tradicionales? Éste, yo creo que es el auténtico reto al que deben enfrentarse, deben aprender a utilizar Internet a su favor, pues el futuro no es más que eso. Ya han ido desapareciendo las hojas de papel, más incluso ahora con la aparición de las tablets, que por cierto también tienen conexión a Internet; los jóvenes, otro elemento del futuro, pues somos la siguiente generación de consumidores, no sabemos hacer nada sin Internet, vemos la tele, escuchamos la radio, leemos los periódicos, las revistas , todo por Internet, situación que se ve mejorada por las nuevas tecnologías que nos facilitan el acceso a esta herramienta en cualquier momento y lugar. En cierta medida ya hemos presenciado, cómo los medios tradicionales tras su primera reacción de cierre ante Internet, han comprendido que no pueden enfrentarse a él, pues es un competidor mucho más eficiente. Por ello han optado por utilizarlo en su beneficio, ya vemos por ejemplo que se han desarrollado en gran medida los periódicos online.
Esto nos lleva a otro problema que es la incongruente gratuidad. Internet proporciona una gran información por la cual, al menos en apariencia, nada debemos pagar. Ante esto nos preguntamos ¿qué ingresos tendrán los medios de comunicación si en el futuro dependen de esta herramienta? Es otro de los aspectos que determinan el provenir del mundo de la información y ante el cual ni siquiera los editores se ponen de acuerdo. A parte de la inversión en publicidad, que debemos añadir cuesta muchísimo más en televisión, prensa o radio que en Internet (lo cual en el contexto actual de crisis es también un elemento que ha disminuido la cantidad de ingresos por este lado de los medios tradicionales) puede que el futuro de la información pase por el pago de la misma. Yo creo que dentro de unos años se impondrá el sistema mixto, es decir, deberemos pagar por una parte de la información mientras que otra continuará siendo gratuita. El guión que siguen en este caso las empresas, guión que algunas ya han comenzado, consiste en proporcionarnos cierta información o servicios de forma gratuita, pero una vez que ya nos hemos acostumbrado a dichos servicios o queremos saber más acerca de un suceso, es decir, cuando en cierta medida nos dejan a medias, es cuando nos exigen un precio por lo que nos pueden ofrecer. Mi opinión es que efectivamente el futuro del mundo de la comunicación pasará por esto.
Como consecuencia, por otra parte, si nos exigen un precio por cierta información se presupone que ésta será de calidad, será rigurosa, detallada y contrastada, para lo cual se necesita cierta preparación por parte de aquellos que deben trabajarla. Con los medios digitales cualquier persona o colectivo es capaz de crear y mostrar al mundo su ideología y cultura (porque otra cosa no, pero los medios de comunicación también son creadores de cultura como bien explica Cosette Castro en el texto “Industrias de Contenidos y Medios Digitales - Entre la teoría y la práctica: la creación de centros para producción de contenidos digitales”). Pero sólo los periodistas serán capaces o tendrán el derecho de cobrar por una información que se han elaborado y que sabe comunicar y mantener auténticamente informada al público.
En resumen, puedo decir que no creo que los medio tradicionales vayan a desaparecer, sino que existirán de una forma completamente distinta a como los hemos conocido hasta ahora. Simplemente no serán tan tradicionales y aparecerán como nuevas tecnologías dentro del contexto tecnológico que ya existe. Eso sí, he de añadir que quizás esto suceda dentro de bastante tiempo y aún habrá muchos años en que los medios nuevos y antiguos coexistan en el mismo espacio.