jueves, 1 de marzo de 2012

Recordemos que los niños también tienen derechos

El 1 de Marzo de 1998, 500 representantes de entidades gubernamentales e internacionales relacionadas con los derechos de los niños se reunieron en Cartagena, Colombia, para tratar sobre la violencia familiar, la guerra, el trabajo y la explotación sexual que sufren millones de niños en Latinoamérica.

Vivimos en una sociedad consumista en la que cada día aparecen nuevos deseos y nuevos productos para satisfacerlos. Sin embargo pocas veces nos preguntamos, al hacer la visita correspondiente al mercado, cuál es el origen de todos esos productos que consumimos, quién los realiza o en qué condiciones.

Muchas de esas mercancías son consecuencia de una explotación laboral, en la que los niños, en muchos casos, poseen un papel fundamental. La explotación laboral ha sido definida por el Estatuto de los trabajadores como trabajar varias horas seguidas (más de 12) sin descanso alguno, y sin días festivos, obligados a realizar tareas en exceso por las que apenas somos remunerados. Este concepto define la situación de una gran cantidad de población en China, India, Colombia, Ecuador, África subsahariana… 

Según últimos estudios, en Latinoamérica trabajan en la región 7.300.000 menores entre los 10 y los 14 años, pero la cosa no acaba ahí. En África el 17 por ciento de la población activa son niños de entre 4 y 15 años, los menores de India que trabajan, generalmente en condiciones muy duras, son unos 44 millones. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) también apuntó que en Haití existen entre 250.000 y 300.000 menores que trabajan en una situación de semiesclavitud.

Debemos tener en cuenta las consecuencias que tienen estas acciones en su desarrollo futuro y en la imagen que tengan de sí mismos. Por lo general son trabajos en condiciones totalmente deterioradas que incrementan el estrés físico, social y psicológico, en los que no reciben suficiente remuneración por el esfuerzo, y que les impide acudir a la escuela. Además son tipos de trabajos que minan la autoestima y la dignidad del niño.
Hoy es el décimo cuarto aniversario de aquella reunión en la que personas con influencia hablaron sobre la situación de esos niños, y sin embargo, poco se ha hecho por mejorarla. Las empresas siguen campando a sus anchas, contratando y denegando cualquier derecho a miles de niños en el mundo.

La Declaración de los Derechos del Niño dice así: “La humanidad debe al niño lo mejor que puede darle... El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad... El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación". Parece que debemos recordar estas palabras de vez en cuando, porque la memoria de los seres humanos en cuanto a compromisos se trata, no es muy duradera.

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